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Entrevista a Enrique, Founder CargaTuCoche
Jordi Beltrán

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¡Hola! Cuéntanos quien eres y qué estás haciendo en tu vida profesional ahora mismo

Muchas gracias Jordi y a toda la audiencia de Escuela Talento por darme la oportunidad de contar mi historia. Mi nombre es Enrique Alía (Kike), soy de Madrid, tengo 28 años y soy emprendedor. 

Con 24 años había pasado por todas las etapas que nos han enseñado como normales y necesarias: colegio, universidad, prácticas y máster. Una carrera «perfecta» que me enseñó algo muy importante. No tenía ni idea de cómo funcionaba la vida real. En ese momento decidí que quería emprender y hacer algo que de verdad tuviera un impacto positivo en las futuras generaciones. Para ello, decido fundar CargaTuCoche en 2018. Una startup que está acelerando la descarbonización del transporte gracias a solucionar el problema principal de los vehículos eléctricos: la recarga y cómo recargarlos.

El equipo de CargaTuCoche. A día de hoy son 10 más

Ahora con 28 años puedo decir que estoy empezando a aprender de verdad. Tras más de 3 años como CEO de CargaTuCoche, ha aprendido lo difícil que es formar y dirigir un equipo unido y competitivo de más de 30 personas. He levantado más de 4M€ en inversión pública y privada. Y sobre todo, se lo difícil que es llevar una idea al mercado y hacerla funcionar.

A pesar de la presión y las noches sin dormir, me encanta lo que hago. Es un reto que me motiva y que me permite seguir aprendiendo cada día. 


¿A qué retos te enfrentaste cuando saliste al mundo laboral?

Estudié ADE en la Universidad Autónoma de Madrid. A nivel personal fue una etapa muy divertida. El cambio de colegio concertado a Universidad con total autonomía se notó muchísimo. Solía pasar bastantes horas en la cafetería jugando al mus y salíamos de fiesta entre semana (alguna vez volviendo a las 6am a casa para hacer rápido algún trabajo que teníamos que entregar al día siguiente). No me motivaba el formato de clases 100% teóricas que teníamos. Ya podréis adivinar que era de los que suspendían 4 o 5 en mayo, pero luego recuperaba todas y pasaba limpio al año siguiente. En ese momento mi prioridad era pasármelo bien y aprovechar los últimos años como estudiante al máximo. Aunque luego era lo suficientemente responsable para estudiar como un animal y sacar las asignaturas en el último momento. 

Terminé el Grado en mis 4 años correspondientes (2016) y a diferencia de todos mis amigos, decidí que no me interesaban los típicos trabajos de auditor en una empresa grande. Empecé a buscar algo que me llevara más cerca del cliente y que me ayudara a aprender más. De casualidad total acabé entrando a trabajar para un grupo de concesionarios de los más grandes de Madrid. En principio iban a ser unas prácticas como entregador de coches nuevos. El trabajo era sencillo. Presentar el coche al cliente, explicarle todas las cosas importantes y ser la última cara visible mientras se iba conduciendo su nueva compra. Al principio estaba bien porque yo no sabía mucho de automoción. Nunca fue un sector que me interesara más de la cuenta. Pero, al tener que explicar el coche al cliente, me obligó a aprender y a informarme de todos los modelos. Esto incluía también el vehículo eléctrico que tenía esa marca en su portfolio. 

A diferencia del resto de coches, el eléctrico me llamó mucho la atención. El primer día que fui a darme una vuelta con él me quedé flipando. No hacía ruido, pisabas el acelerador y salía como un cohete y todo ello sin contaminar nada. La cabeza me hizo “click”. Yo vivo en una calle perpendicular a la Castellana y estoy muy acostumbrado al ruido y a los cristales negros por la contaminación. Ver de repente este nuevo modelo de coche me abrió los ojos. ¿No mejoraría muchísimo nuestra vida si todos los vehículos fueran eléctricos? Mi interés por los vehículos eléctricos, por Tesla, por las baterías… etc empezó a crecer a la vez que mi frustración en el trabajo. Imaginaos un chico con apenas 22 años, con mentalidad 100% digital, con ganas de hacer y proponer cosas dentro de un entorno laboral tradicional, con gente muy de la “vieja escuela” en traje. Era como estar en una jaula. Una jaula llena de comerciales de más de 40 años que eran como lobos con tal de mantener sus comisiones y pisar a quien fuera. Aprendí muchísimo porque por suerte también había gente buena que dedicó tiempo a enseñarme, pero sobre todo, aprendí a golpes lo que era un entorno laboral tóxico. A los 6 meses de empezar y después de haber evolucionado de entregador a vendedor, decidí que quería montar mi propia empresa y dejé el concesionario. Un lugar donde todo el mundo quisiera trabajar, con un ambiente perfecto y que además ayudara en la transición hacia los vehículos eléctricos. Empezaba a diseñar en mi mente lo que sería CargaTuCoche. 


¿Cuál ha sido el mayor reto al que te has enfrentado y cómo lo superaste?

Sin ninguna duda el mayor reto hasta la fecha ha sido y sigue siendo CargaTuCoche. A diferencia de lo que a veces se proyecta con la moda y el postureo del emprendimiento y las startups, lanzar y gestionar tu propia empresa es exponerte a unos niveles de estrés y responsabilidad altísimos. No está hecho para todo el mundo. Por un momento ponte en mi lugar. Tienes que gestionar el dinero de muchas personas (la mayoría ni las conoces) que han decidido poner su confianza en ti, imagina también que tu familia ha decidido poner un dinero considerable. Sumado a esto, tienes dependiendo de ti a más de 30 familias que son los empleados que trabajan contigo. Si las cosas van mal, vas a perder el dinero de muchos inversores (más de 1M€), el de tu familia y el tuyo y vas a mandar a la calle a muchísima gente. Todo esto mientras intentas hacer un hueco en el mercado creando algo desde cero. Esta situación hace que necesites una fuerza mental especial, que pienses prácticamente todas las horas que estás despierto en tu proyecto y que tengas unas pesadillas increíbles cuando las cosas no van bien. Creo que es importante destacar las cosas no tan buenas de emprender. 

Por otro lado, ser emprendedor es increíble. Ver cómo algo que ha salido de tu cabeza ayuda a mucha gente, que eres capaz de reunir a personas muy diferentes para trabajar por tus mismos objetivos y tú eres el líder al que siguen, y que prácticamente cada día te tienes que enfrentar a algo nuevo que te hace aprender. Es dopamina constante para la gente a la que le gusten los retos y tenga ambición. Nunca vas a saber lo que se siente si no lo pruebas y por desgracia, creo que no es algo que se pueda enseñar con los modelos actuales de educación.


¿Desde que empezaste tu carrera profesional cuáles han sido tus principales lecciones?

La primera lección cuando empecé a emprender fue que nada de lo que había estudiado antes me iba a servir. No tenía ni idea de nada: desde constituir una empresa, estructurar rondas de inversión, llevar una idea al mercado… Estudias la carrera durante varios años, en mi caso ADE, con profesores que nunca han salido de la Universidad, con clases teóricas al 100% y con asignaturas poco o nada aplicadas al mundo real. Si pudiera volver atrás, seguramente me hubiera ahorrado los 4 años de Universidad y hubiera ido fuera a aprender idiomas y ver otras cosas o estudiaría y me formaría de manera autodidacta buscando contenido mucho más enfocado y no generalista como el caso de la educación en España. 

Una vez que me di cuenta de que me estaba enfrentando a retos para los que no estaba preparado, supe que tenía que aprender de los demás. Nunca es bueno pensar que eres el más listo o que sabes hacerlo todo. Es muy importante que a lo largo del camino, sepas escuchar y hacer las preguntas correctas a aquellas personas que tienen más conocimientos y experiencia que tú. Por suerte, siempre he sido una persona con mucha curiosidad. Cuando veo algo que no entiendo, me encanta investigar por mi cuenta y hacer muchas preguntas hasta que lo comprendo. Esa curiosidad es la clave para seguir aprendiendo.Siempre encontrarás a diferentes personas que estarán encantados de ayudar. Simplemente escucha, pregunta y aprende. Yo tuve mucha suerte y pude conocer a diferentes personas muy interesantes que se fueron convirtiendo en mis mentores a lo largo de mi recorrido profesional. Ahora, intento hacer lo mismo y devolver toda la ayuda recibida. Siempre que algún emprendedor acude a mí, trato de ayudarle con mi experiencia y vivencias.

Mi último consejo a mi yo del pasado tendría que ver con la parte de la salud física y mental. Sin comer bien y sin hacer ejercicio es imposible o mucho más difícil aguantar toda la presión. Hace pocos meses decidí dar un cambio completo a mi vida y comencé a cuidar mi alimentación y a volver a unos niveles de ejercicio que llevaba tiempo sin hacer. Antes iba como loco. Sin comer o comiendo cosas rápidas a deshoras, sin hacer deporte por el cansancio mental que tenía y con muchos problemas para dormir. Era horrible. Yo siempre he estado acostumbrado a hacer deporte. Jugar al fútbol, boxear, salir a correr, jugar al tenis y al padel… pero con el ritmo de vida al que me había acostumbrado era imposible. Ahora, todo es diferente. Me fuerzo a respetar mis horarios de comida y de ejercicio. Si tengo mucho trabajo, paro de trabajar para irme a entrenar y después si tengo algo urgente sigo. O incluso lo dejo para el día siguiente. Poco a poco conseguí cambiar los hábitos y es increíble cuando te das cuenta de la gran relación que tiene la parte física con la fuerza mental. En el momento en el que comes bien y haces ejercicio, duermes mucho mejor y empiezas cada día con muchísima energía y fuerza para hacer frente a lo que sea. 


¿Qué herramientas, libros y recursos recomiendas al resto de emprendedores?

En cuanto a herramientas, recomiendo una que he conocido hace relativamente poco. Se llama Superhuman y es una especie de gestor de correo electrónico como puede ser Outlook o Gmail. Su principal diferencia es que está orientado a que solo pongas el foco en las cosas importantes en cada momento. Yo antes usaba Gmail y tenía una bandeja de entrada llena con miles de mensajes. Era difícil no saltar de uno a otro y perder la concentración intentando abarcar todo. Con Superhuman siempre tengo la bandeja vacía y todo programado para que me vayan saltando los emails según mis horarios de ese día. Yo decido cuándo pongo mi atención en cada uno de los emails. Además, su sistema de comandos con el teclado te permite realizar las acciones muchísimo más rápido y de una forma más intuitiva que con cualquier otro gestor que haya probado. Con un par de teclas puedo crear un nuevo email, seleccionar a alguien de mi equipo para enviárselo y cargar alguna de las plantillas predefinidas que tengo. Es increíble, ahorro muchísimo tiempo y estoy mejor organizado.  

De libros que haya leído en los últimos años, recomiendo “Zero to One” de Peter Thiel y “What You Do y Who You Are” de Ben Horowitz. El primero, me ayudó a abrir la mente y entender qué tienen en común los negocios que han cambiado el mundo. También es una gran fuente de información sobre el mundo de las startups, negocios escalables, crecimientos exponenciales… etc El segundo, se puede aplicar a cualquier negocio a la hora de diseñar una cultura empresarial fuerte. Relaciona culturas que han cambiado y permanecido en la historia con ejemplos profesionales. Cómo aplicar ciertas prácticas y metodologías del Bushido (código de los samurais) o de la primera revolución exitosa de esclavos para tener un equipo feliz y comprometido en tu empresa. Suena un poco raro de primera mano, pero si lo leéis sabréis a qué me refiero. 

Por último, a nivel de acciones que he aplicado en CargaTuCoche hay una en concreto que me dio muy buenos resultados. La idea me la dio el libro “Efecto Multiplicador” y básicamente consiste en aplicar una metodología de gestión de equipo basado en retar y lograr el crecimiento profesional de los empleados.

En este caso, diseñé una serie de retos que eran individuales y adaptados a cada uno de los empleados. Estos retos eran muy diferentes, pero el objetivo principal era conseguir expandir sus áreas de conocimiento. Voy a poner como ejemplo uno de los retos que tuvo un resultado de 10. Fue llevado a cabo por Alex, una mujer de nuestro departamento de operaciones. En su día a día, ella tenía que controlar el flujo de trabajo entre cliente, instalador y distribuidor de material para que todas las instalaciones fueran según lo pactado. Su función hacía que tuviera que tener mucha relación con la app que usan los instaladores y con la plataforma tecnológica que controla el flujo completo (ERP). Ella nunca había tenido experiencia con la tecnología y era algo que la frustraba mucho. En la primera sesión para plantear su reto identificamos que esas eran las áreas donde generaba frustración al no ser capaz de entender y controlar la parte tecnológica. Ella realizaba su trabajo de manera automática sin entrar a comprender lo que ocurría por detrás. Muchas veces recibía incidencias o preguntas de los propios instaladores sobre el manejo de la app que ella no sabía responder y tenía que delegar en otros compañeros. En ese caso, entre los dos encontramos el reto más adecuado: en un plazo de tiempo de 2 meses, tenía que entender al 100% el funcionamiento completo de la app de los instaladores y su relación con el flujo de trabajo en el ERP.

La prueba para comprobar que realmente había cumplido el reto era que debía ser capaz de responder a cualquiera de mis preguntas sobre el funcionamiento de la app. Pasado el plazo, no solo fue capaz de resolver cualquier pregunta, si no que ahora ella es la responsable de validar todas las nuevas funcionalidades de la app que vamos desplegando. Ha alcanzado un control total y nunca más tiene problemas con la tecnología en su día a día. A la hora de fijar estos retos es fundamental llegar a un punto en común con la persona que lo va a enfrentar. Si el reto es demasiado grande o no dejamos el tiempo suficiente y no se puede cumplir va a ser un factor desmotivante. Tendremos el mismo efecto si es algo muy sencillo y que no supone un crecimiento profesional o personal.

Una buena manera para identificar el reto correcto es preguntar dónde se encuentra la mayor frustración o barrera en el día a día. El hecho de dar esa confianza y generar un entorno de crecimiento ayuda muchísimo a la persona a motivarse y superar el reto. No solo fue Alex, si no que todas las personas a las que había planteado un reto lo pudieron superar. Ninguna se quedó atrás.